En el mundo de la terapia, sobre todo en el masaje, muchas veces el terapeuta asume el rol de «solucionador» de los problemas del paciente. Si el terapeuta logra su cometido y genera alivio habra hecho algo bueno por su paciente y algo malo. Lo bueno trajo alivio, lo malo.. Lo dejo en un lugar pasivo, de dependencia en el que la persona espera que otro haga el trabajo por ella.
Pero, ¿qué pasa cuando el terapeuta cambia su enfoque y, en lugar de simplemente resolver, le da al paciente herramientas para que él mismo pueda gestionar su proceso?
Aquí es donde entra el verdadero empoderamiento en la terapia: una forma de acompañamiento en la que el paciente no solo encuentra alivio, sino que aprende a relacionarse con su cuerpo, su dolor y su bienestar de una manera más consciente y autónoma.
El error de hacer todo por el paciente
Las personas que elegimos ser terapeutas en general lo hacemos por que queremos ayudar a otros. Es logico entonces sentir que mi rol es resolver el problema del paciente en cada sesión.
📌 «Si la persona viene con dolor, mi trabajo es sacarle el dolor.»
📌 «Si el paciente esta mal emocionalmente, mi rol es que se sienta bien.»
📌 «Si tiene dudas sobre su proceso, debo darle las respuestas.»
A primera vista, esto parece lógico. Pero trabajar así es una carga muy pesada para el Terapeuta, sobre algo que realmente está fuera de su control.
Si el paciente no participa activamente en su proceso de sanación, termina en un rol pasivo, esperando que la solución venga de afuera.
🔹 Si se le alivia el dolor pero no entiende de dónde viene ni cómo evitarlo en el futuro, el sintoma volverá a repetirse.
🔹 Si no se le enseña a escuchar su cuerpo, nunca podrá reconocer las señales que le avisan de que hay un problema, antes de que empeore.
🔹 Si no participa en la toma de decisiones sobre su tratamiento, siempre esperara que venga de afuera el que debe hacer.
El verdadero trabajo terapéutico no solo consiste en aliviar síntomas, sino en ayudar a la persona a tomar acción sobre su proceso de sanación.
1) Involucrar al paciente en la sesión
Desde el inicio de la consulta, es importante que el paciente sienta que su voz tiene valor en el proceso.
❌ Enfoque tradicional:
«Contame que te trae y tu historia clinica.»
-el terapeuta procede a evaluar y elegir su tratamiento, sin consultar mas a su paciente sobre que necesita durante la sesion-
✅ Enfoque basado en el empoderamiento:
«¿Qué parte de tu cuerpo te duele? ¿Cómo sientes tu cuerpo hoy?»
-el terapeuta basa el tratamiento en lo que el paciente necesita a través de preguntas va ajustando el toque en calidad y tiempo en base a lo que el paciente dice-
Hacer preguntas y permitir que la persona participe activamente en la sesión la ayuda a desarrollar un mayor registro corporal y emocional.
2) No imponer un tratamiento, sino validar lo que la persona siente
Un error común es pensar que el terapeuta sabe mejor que el paciente lo que necesita.
❌ Ejemplo de imposición:
Paciente: «Me incomoda que me presionen ahí.»
Terapeuta: «Aguanta, después te va a hacer bien.»
✅ Ejemplo de validación:
Paciente: «Me incomoda que me presionen ahí.»
Terapeuta: «Entiendo. ¿Te gustaría probar otra técnica o prefieres que trabajemos otra zona?»
Permitir que la persona exprese su incomodidad y que tenga poder de decisión en su tratamiento es clave para desarrollar autonomía.
3) Dar herramientas para que el paciente pueda aplicarlas fuera de la sesión
Muchos terapeutas dan herramientas para trabajar luego de la sesion, el tema es como se llega a dar estas herramientas.
Nosotros tenemos un metodo, hacemos los ejercicios durante la sesion, y le preguntamos al paciente por sus efectos, y luego lo invitamos a repetirlos cuando los necesite.
Empoderar significa confiar en que va a usar los ejercicios por elección propia y no por imposicion
Cuando el paciente aprende a escuchar su cuerpo y a responder a sus necesidades sin depender de un otro, su proceso de sanación se vuelve realmente profundo y transformador.
Conclusión
Empoderar al paciente no significa que deje de necesitar terapia, sino que aprenda a relacionarse con su cuerpo de una manera más consciente y autónoma.
Cuando la persona deja de ver al terapeuta como la única fuente de sanación y empieza a reconocer su propio poder, no solo mejora físicamente, sino que también transforma la relación que tiene con su cuerpo, su bienestar y su vida en general.El verdadero objetivo de la terapia es ayudar a que cada persona descubra su propia capacidad de sanar.